URGE ENFRENTAR LA OFENSIVA RESTAURADORA NEOLIBERAL

Estando la jornada electoral del 17 de agosto a tiro de piedra, las conjeturas se ciernen sobre el voto de los indecisos o no encuestados, respecto a un probable desbalance respecto al tendencial predominio de las candidaturas de la burguesía. Por ahora, las pugnas secundarias entre sus fracciones no han podido ser superadas, a la espera de una segunda vuelta definitoria.

Se han generado muchos argumentos y argucias sobre los móviles de la división del campo popular, que debía intervenir en los próximos comicios como un bloque cohesionado ante la arremetida política, ideológica y económica oligárquica. Lo cierto es que, en esta batalla por el control gubernamental y parlamentario, entre las alas masistas con diversa etiqueta, se ratifica la carencia de clara convicción transformadora, sino más bien un prematuro ánimo derrotista.

Así, sin haber dado aún la batalla efectiva en las urnas, el descreimiento sobre el sentido y alcances de esta lucha, intenta contagiar desde arriba hacia las bases de organizaciones sociales, que sopesan el duro precio a pagar por los gruesos errores de la conducción caudillista. La experiencia de dos décadas de entronización neoliberal, desde el DS 21060 de Paz Estenssoro, otrora líder populista, habla de las nefastas secuelas de la articulación hegemónica imperialista con regímenes a su servicio incondicional.

Al respecto, los grandes intereses expresados en el evento “académico” de Boston convocado por el magnate Marcelo Claure, pusieron en evidencia el verdadero proyecto empresarial de cuño capitalista salvaje a implementar en Bolivia. Ahí resaltó la presencia de personajes (“inversiores”) como el expresidente argentino Macri y la activista venezolana de ultraderecha Ma. Corina Machado, para cerrar el círculo geopolítico que apunta a desmantelar el Estado Plurinacional.

Por otra parte, la consigna equívoca del voto nulo, aparte de reflejar esterilidad política, apenas tendría una referencia testimonial de impotencia ante la avalancha reaccionaria, carente de mayor proyección real en el plano orgánico y conciencial. Creen ingenuamente así deslegitimizar al futuro gobierno de megacoalición derechista, aunque en los hechos su nulidad no ayudaría siquiera a conformar una bancada apta para alterar la correlación de fuerzas en la futura asamblea legislativa.

En esta compleja coyuntura, ante un panorama todavía con ventaja para las opciones electorales burguesas, ni una, dos o cuántas vueltas electorales garantizarán su hegemonía sin problemas. Por eso, las y los trabajadores, mujeres y jóvenes, nos aprestamos consecuentemente a enfrentar de nuevo la avalancha del neoliberalismo certificado por el imperialismo norteamericano. Y debemos hacerlo unitariamente, consolidando el bloque nacional popular sin prisa, pero sin pausa, con el proyecto estratégico de construir el poder popular revolucionario.

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