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NADA CAMBIA, NADA SIGUE IGUAL

La humanidad es testigo que, desde octubre de 2023, más de 70.000 palestinos han sido asesinados en Gaza a causa de los ataques del sionismo a la cabeza de Netanyahu apoyados por el imperialismo norteamericano a la cabeza de Trump, además de 110.000 personas heridas o desaparecidas en su mayoría civiles, mujeres, niños y ancianos. La Organización de las Naciones Unidas señala que el 90% de la población de Gaza ha sido desplazada de sus hogares y viven en condiciones infrahumanas, no obstante acordar treguas y autorizaciones para la provisión de alientos los sitios de distribución se han convertido en “trampas mortales” porque se produjeron masacre de mujeres y niños que se encontraban en la fila para recepción de ayuda alimentaria.

En el conflicto Rusia contra Ucrania, Unión Europea, OTAN y Estados Unidos confluyen múltiples intereses geopolíticos de las potencias mundiales, pero el factor central es la inseguridad generada por el régimen neofascista de Zelensky que utiliza su gobierno para provocar a Rusia a cambio de ser aceptado en la OTAN. Desde esa posición servir de freno para la expansión económica de Rusia y lograr un control a favor del imperialismo en la frontera Ruso-Europea, el acceso a territorios de medio oriente, Asia y norte de África, desde donde se facilitaría el dominio petrolífero norteamericano. Este conflicto apareja consecuencias económicas a nivel global, problemas de abastecimiento de productos alimenticios, incremento en los precios de commodities agrícolas, combustibles, minerales, fertilizantes, etc. y la imposición de sanciones a Rusia, pero que en los hechos tienen un efecto boomerang.

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En ambos conflictos, encontramos varios elementos comunes como ser el agravamiento de la crisis del sistema capitalista, la inversión económica del imperialismo norteamericano y de la Unión Europea para lograr réditos, ampliar de manera sostenible su mercado armamentista como sostén de la economía norteamericana, hay obviamente el gran incremento de pérdidas de vidas humanas, que generan crecimiento de refugiados y desplazados internos.

Esta situación al parecer no interesa a los países del mundo occidental, por el contrario, se muestran nuevas formas de fomentar la guerra pues Trump, ordenó desplegar dos submarinos nucleares por las “provocadoras declaraciones” del expresidente ruso Dimitri Medvédev, que señaló “Trump está jugando al juego de los ultimátum con Rusia: 50 o 10 días… Él debería recordar dos cosas. Primero: Rusia no es ni Israel ni incluso Irán. Y segundo: cada nuevo ultimátum es un paso hacia la guerra, al borde de una guerra nuclear.

Las guerras son fuente de violaciones a los derechos humanos y al derecho humanitario, porque el imperialismo promete soluciones si se aceptan sus condiciones, acuerdan treguas temporales, pero no buscan solución definitiva de los problemas, es más, aseguran asistencia alimentaria y sanitaria, y evitan que estos lleguen a los beneficiaros a quienes los asesina por hambre y desnutrición. Se tienen informes sobre la masacre en la franja de Gaza, pero organismos como la ONU, OMS, UNICEF muestran su inutilidad frente al imperialismo, mientras las víctimas humanas requieren que se les de seguridad, se reconozca su dignidad y que se respete la soberanía y autodeterminación de sus Estados.

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