DECISORIO CONGRESO DE LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA
La relevancia de este evento radica en que en este momento significa un viraje en el curso de la trayectoria del sindicalismo del país, desde dos décadas. Hay que tomar en cuenta que se avecina un cambio en la dirección cobista, que no solo consistirá en mutación de actores de primer nivel, sino en un giro de fondo en la orientación llevada adelante mediante una gestión prorrogada y bastante cuestionada por propios y extraños.
Además, son muy diversos los recientes desafíos a afrontar que radican en el próximo período gubernamental. En ese sentido, todo indica que el régimen restaurador neoliberal desde el Ejecutivo extenderá sus tentáculos hacia la COB afectando los intereses y derechos laborales ya conquistados. Ahora bien, otra característica destacada en el congreso de Cobija será la oportunidad de desarrollar un debate novedoso sobre las propuestas de Declaración Política y Plataforma de Lucha. Desde el cónclave de Tupiza (2015) y Santa Cruz (2018) no se registraron variantes en ambos documentos, los cuales quedaron desfasados, a no dar respuestas a la realidad laboral, socioeconómica y política que sufrió drásticas modificaciones.
“La necesidad de fortalecer sin desmayos la estructura orgánica y resolver elegir al Comité Ejecutivo cobista en función a la consecuencia político-sindical.“
En suma, se trata de una coyuntura de transición de la cual podría emergen una conducción a la altura de la compleja situación nacional, cuya piedra de toque será el cuestionamiento de las políticas antiobreras del neoliberalismo, que pretende a toda costa desmontar el Estado Plurinacional.
El contexto de las campañas en torno al balotaje incluso podría contaminar el panorama congresal cobista y no sería extraño que a su turno ambas candidaturas derechistas procuren ganar en río revuelto, por su desaforada búsqueda de clientela electoral. En consecuencia, los “radares” del genuino movimiento sindical verían estar prendidos ante la inminente amenaza de que esos “pescadores” lancen sus anzuelos para que piquen no los ingenuos, sino algún miembro del CEN de entidad matriz.
Encarar dichos riesgos, constituye en una tarea urgente y de especial responsabilidad, propia para los delegados al torneo del 6 de octubre para deslindar claramente los factores desfavorables provenientes de aquella elección presidencial que vulneran la independencia obrera desde la los sórdidos meandros de la derecha. Sin embargo, el aumento de las tentaciones acomodaticias, de cara al próximo cambio de gobierno, estará presente de manera inevitable. Por ello, resalta la necesidad de fortalecer sin desmayos la estructura orgánica y resolver elegir al Comité Ejecutivo cobista en función a la consecuencia político-sindical y demostración de capacidad dirigencial de los cuadros que tendrán el timón de las luchas e inevitables problemas y conflictos en el duro quinquenio a empezar el 8 de noviembre.