La derrota electoral del MAS en las elecciones de 2025 ha sido presentada por analistas de la derecha como el fin del “Socialismo del Siglo XXI” en Bolivia. Sin embargo, un análisis profundo revela que lo que ha concluido es un ciclo político particular, marcado por el caudillismo y la incapacidad de superar el extractivismo, no el proyecto histórico de construcción socialista. Las fuerzas nacional-populares que dieron vida al proceso de cambio permanecen vigentes, y la actual crisis abre espacio para un socialismo científico que supere las limitaciones del pasado.

El cierre del ciclo del MAS en el gobierno y la entronización del neoliberalismo ha generado un coro de voces triunfalistas en la derecha anunciando el “fin del socialismo” en Bolivia. Esta lectura oculta una realidad más compleja: el agotamiento de un modelo específico que, aunque logró importantes avances sociales, terminó reproduciendo una estructura económica del capitalismo dependiente y falló en construir una base económica soberana para el proyecto socialista.

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Lo que realmente fracasó: caudillismo y dependencia

El MAS, en sus casi dos décadas en el gobierno, a causa de su policlasismo indigenista demostró entre varios factores una incapacidad estructural para trascender el modelo primario-exportador que ha definido la economía boliviana desde la colonia. Lejos de romper con esta lógica, la dependencia de los recursos naturales se intensificó durante su gestión.

  • Continuismo: Entre 2000-2012, el volumen de minerales exportados por Bolivia se duplicó, el cultivo de soya triplicó su área, superando los 50 millones de hectáreas. Esto refleja una profundización del modelo no su superación.
  • Bonanza redistributiva sin transformación: Si bien entre 2006-2014 el país vivió una bonanza que permitió reducir la pobreza extrema de 38.2% a 15.2% en 2018, esta mejora dependió además de la nacionalización de los hidrocarburos de condiciones externas favorables y no de construir una base productiva endógena diversificada.
  • Crisis de representación: La degeneración caudillista dentro del MAS llevó a la división entre “renovadores” y “radicales”, vaciando de contenido las instancias de participación y alejándose del socialismo científico.

Los límites del “capitalismo de Estado andino

El modelo implementado por el MAS ha sido caracterizado como un “capitalismo de Estado andino”, una economía de mercado desarrollista y proteccionista del Estado, dentro de una superestructura política burguesa.

Esta definición revela las limitaciones del proyecto y explica su agotamiento final. Un gobierno que llegó al poder cuestionando radicalmente el orden establecido terminó administrando el modelo con más eficiencia que sus predecesores neoliberales, pero sin transformar sus fundamentos. Estas dependencias, sean estatales o privados, generan “derrames” que reconfiguran las políticas públicas, las instituciones y hasta conceptos clave como desarrollo, justicia y democracia.

La resistencia popular más allá del MAS

La derecha intenta confundir al MAS con el conjunto de las fuerzas nacional-populares. Sin embargo, los movimientos sociales, organizaciones indígenas y sectores populares que impulsaron el proceso de cambio mantienen su independencia del IPSP que ayudaron a crear.

  • Resistencias territoriales: En áreas como Tariquía, Carrasco y Apolobamba, las comunidades han resistido la ofensiva, durante el gobierno del MAS.
  • Propuestas alternativas: Organizaciones sociales, pueblos indígenas y colectivos urbanos han elaborado propuestas que plantean alternativas basadas en la agroecología, la soberanía alimentaria y la protección de los bienes comunes.

Hacia el socialismo como necesidad histórica

La crisis terminal del MAS como fuerza de gobierno no es la derrota del socialismo como proyecto histórico, sino más bien la oportunidad de reconstruirlo sobre bases sólidas. El socialismo, como herramienta de análisis y acción transformadora, da las claves esenciales para interpretar y superar los límites del ciclo que ahora concluye.

Santiago Lazo, economista venezolano, señalaba hace años una advertencia que resulta premonitoria para el caso boliviano: “El socialismo científico es una herramienta fundamental que en Venezuela no hemos usado con toda la seriedad merecida”. Esta reflexión aplica a Bolivia hoy.

Los desafíos para el triunfo socialista en la Bolivia contemporánea incluyen:

  1. Superar la dependencia a los intereses transnacionales construyendo una matriz productiva diversificada y ambientalmente sostenible.
  2. Recuperar la democracia de base frente al caudillismo y la burocratización.
  3. Articular saberes ancestrales y conocimiento científico construyendo opciones de desarrollo.
  4. Fortalecer la soberanía nacional frente a los ajustes neoliberales que imponen las fuerzas de la derecha al servicio del imperialismo norteamericano.

La derrota electoral del MAS es el fin de un ciclo particular, no del proyecto socialista en Bolivia. Las contradicciones del modelo extractivista, la dependencia de mercados externos y la crisis de representación política han creado las condiciones para relanzar el proyecto socialista sobre bases científicas y menos voluntaristas.

La tarea histórica de construir el socialismo en Bolivia no solo sigue vigente: se ha vuelto más necesaria que nunca.

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