Atropellando nuestra Constitución Política (CPE), la “ópera prima” del modelo de capitalismo para todos los oligarcas, el abrogado DS 5503 buscaba facilitar la subasta de recursos estratégicos en favor de inversionistas bajo supervisión estadounidense, blanqueando la fuga de capitales de sus aliados menores o sucursales, la fracción empresarial dependiente.
Ahora bien, gracias a la creciente movilización de la COB, de la clase obrera y los recurrentes bloqueos campesinos, demostrando convicción y unidad, el régimen entreguista tuvo que dar un paso atrás. Pero la siguiente pregunta es ¿con la abrogación del decretazo se ha detenido la puesta en marcha del pretendido programa económico neoliberal?
Por ejemplo, en la misma línea del antiobrero DS 21060, el 5519 (no consensuado) busca tres pies al gato vulnerando de la Ley General del Trabajo y pone en tela de juicio la representación sindical en negociaciones salariales con la parte patronal.
Lo que viene de ahora en adelante, tomando en cuenta este importante episodio de la lucha de clases, es una tarea fundamental que consiste en impedir el desmantelamiento y privatización de las empresas públicas, es decir, la implantación a duras penas de la hegemonía del capital transnacional en el país.
En Pronunciamiento puntual nuestro Partido, denunció bajo la manga que, “se halla preparando la reforma del texto de innumerables disposiciones que resguardan nuestra soberanía sobre recursos estratégicos que pretender ser entregados a la voracidad del capital transnacional. A ver si se atreven a convocar a un Referendum para abrir la Constitución según los mandatos del Departamento de Estado norteamericano”. Con el abrogado DS 5503 se puso al desnudo cómo para el neoliberalismo, la CPE es una camisa de fuerza que obstaculiza su implementación.
Aunque derrotados por nuestro pueblo trabajador, los “cooperantes” proimperialistas intentarán luego de las elecciones departamentales y municipales, según la correlación de fuerzas, llevar adelante su propósito de descuartizar la CPE. De ahí que corresponde no bajar la guardia y con la experiencia unitaria de estas semanas de lucha, de nuevo parar en seco a los operadores del capitalismo depredador. ¡No pasarán!