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SALUTACIÓN DE LA JOTA:

Las condiciones materiales del día de hoy son muy distintas a las que se han presentado durante años anteriores, tanto en el país como en la región se encuentran gobernando regímenes neoliberales, que claramente no tienen ningún interés en respetar ni mantener las conquistas sociales alcanzadas a lo largo de la historia.

Las políticas económicas no reflejan nada novedoso, puesto que replican la misma receta de siempre dónde las condiciones económicas favorecen a los grupos sociales más beneficiados, dejándole el peso de la crisis a la clase trabajadora, y repitiendo discursos que señalan que es la única manera de “salvar al país”.

Estos son los primeros actos estructurales que demuestran y refirman que el manejo de la política, la economía y las leyes no son más que la dictadura de la clase que tome el poder; las normas que nos rigen como sociedad son manipuladas, interpretadas e ignoradas conforme a la conveniencia de quién las maneje.

Por ello, hay una fuerte amenaza de que se pierdan derechos como el acceso a una educación fiscal y gratuita, sin duda se verá una masa de trabajadores desempleados y aquellos que perderán su principal fuente de ingresos; además de ello existe un fuerte atentado contra la soberanía del país, siendo que nuestros recursos están siendo subastados a cualquier empresa extrajera que quiera comprarlos a precios regalados, y por si fuera poco, nos imponen la gobernabilidad del país “por control remoto”, dejando serios antecedentes para ignorar la soberanía de nuestro Estado.

Lamentablemente, se generaron las condiciones para que este tipo de gobiernos manejen el poder, por un lado a raíz de los intereses de las elites internacionales en imponer gobiernos de corte neoliberal, y por otro lado, porque no se le ha dado la importancia suficiente a la estructura orgánica de un partido político, a la formación de cuadros que fijen un horizonte histórico para un gobierno revolucionario, distinto a lo que vimos durante un largo periodo, esta es una dura lección de cómo debemos afrontar nuestra militancia.

Entonces, es innegable que debemos apoyar las movilizaciones y posiciones de la clase trabajadora, pero más importante aún, es que dichas movilizaciones no sean una respuesta voluntarista, siendo que las acciones espontaneas sin una dirección y demandas concretas, terminan por desaparecer antes de conseguir objetivos concretos. Por lo que, lo fundamental es recuperar la estructura que nos caracteriza y fortalecernos, ahora más que nunca.

La sociedad y la política son dinámicas, por lo que es necesario también fortalecer y actualizar nuestros instrumentos orgánicos, así como las direcciones en todos los niveles del partido, ya que, si no nos damos estas misiones, estamos condenados a desaparecer. Sin embargo, aún estamos a tiempo de continuar en la lucha y hacer frente a una coyuntura que hoy más que nunca, demanda nuestra participación activa en la sociedad.

Más allá de eso, nuestras demandas como Comunistas jóvenes son claras, defender aguerridamente la educación fiscal y gratuita, el empleo digno para jóvenes, la defensa de la soberanía de nuestro país, y como no, en el marco de la solidaridad internacional mantener siempre solidarios con la lucha que hasta hoy continúa soportando el pueblo palestino.

Bajo la misma línea, nuestro partido de manera histórica ha estado siempre presente en los momentos políticos más relevantes y hoy no es la excepción, saludamos y reconocemos la importancia de la experiencia partidaria en esta coyuntura, y en su aniversario, reinvincamos cada una de las luchas de las que ha sido parte y de la que le toca vivir el día de hoy.

Sin más que decir, que viva el partido y la juventud comunista de Bolivia.

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