ABERRANTE NEOCOLONIALISMO YANQUI EN CONTRA DE NUESTRA AMÉRICA

Con su característica arrogancia y dadas sus consabidas ínfulas de Emperador, el presidente yanqui Donald Trump reveló entretelones de la insólita injerencia armada imperialista con ataques a instalaciones clave contra Venezuela, que constituye un nefasto precedente para todos los países, en especial América Latina y el Caribe. Se trata además de la flagrante violación del Derecho Internacional y la Carta de la Naciones Unidas, al haber secuestrado al Jefe de Estado Nicolás Maduro, a través de la llamada transición “quirúrgica” estadounidense hacia una situación que facilite la entrega de sus riquezas naturales.
Con todo desparpajo declaró además que Estados Unidos administraría como territorio en fideicomiso a un país soberano, con el objetivo claro de apoderarse de los recursos estratégicos venezolanos en especial, el petróleo y minerales críticos. La visión del patio trasero que sustenta esta concepción injerencista es una muy seria amenaza para nuestros pueblos, que en su momento alcanzaron su independencia derrotando al colonialismo español.
En Bolivia, en vez de repudiar el alevoso injerencismo de EEUU, un vergonzoso Comunicado de la Cancillería hizo conocer su “apoyo firme” a la intervención militar norteamericana contra Venezuela, ratificando la postura servil del actual gobierno ante el sistema hegemónico imperial. Más aún, al referirse a un supuesto compromiso en defensa de la democracia o sea vasallaje al dominio yanqui, ratificó un alto grado de hipocresía y cinismo. en sintonía con los intereses que persiguen los operativos contra la soberanía de la Patria de Simón Bolívar.
La “acción coordinada y responsable” a nivel internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores pretendió dar cobertura de legalidad a un hecho terrorista repudiable, que fue por el contrario una “gravísima agresión militar perpetrada por el gobierno actual de los Estados Unidos de América contra territorio y población venezolanos”. Muy severa advertencia para todos y cada uno de los países del continente.
En este sentido, en esta crucial coyuntura donde el movimiento popular boliviano se movilizó organizadamente para hacer respetar los derechos constitucionales y las conquistas históricas del Estado Plurinacional, corresponde levantar las banderas de la autodeterminación soberana frente al servilismo de la política internacional del régimen entreguista neoliberal ante la estrategia neocolonial del Imperio.