
AGRESIÓN NORTEAMERICANA

Las acciones del imperialismo norteamericano a la cabeza de Donald Trump confirman que son provenientes de la sociedad de la barbarie estadounidense, no otra cosa significa las amenazas, la violencia, la muerte a través guerras e intervenciones armadas, el uso del aumento de aranceles como instrumento de chantaje, y, la utilización del narcotráfico, para descalificar a los estados y dominar a nuestros países.
Esa agresión norteamericana se hace patente en el conflicto entre Ucrania y Rusia donde confirma la obscura participación de EEUU a través de la OTAN y la presión contra la Unión Europea para que aporten con el 5% del PIB de cada país destinado a la compra de armamentos de fabricación norteamericano, en un descarado manejo de la guerra para salir de sus problemas económicos
El genocidio Israelí contra el pueblo palestino muestra lo más cruel de la conducta norteamericana-israelí, porque utiliza la masacre a población indefensa e incorpora la generación del hambre, la destrucción de hospitales, supresión de medicamentos, eliminación de los servicios a niños, enfermos, mujeres, ancianos, hechos delictuales de lesa humanidad que son repudiados por todos los países y como señaló la Comisión Europea, el bloqueo de la ayuda humanitaria y las acciones tomadas por el gobierno israelí apoyadas por USA representan una violación del respeto de los derechos humanos, el derecho humanitario y la democracia.
“Muestra que la ilegítima agresión yanqui contra Venezuela tiene fines dolosos.”
Trump, no contento con esas acciones, con una irracionalidad que linda en la estupidez, implementa una guerra e invasión a Venezuela, con el cual pretende dar una lección contra Latinoamérica y el Caribe que no acepta las directrices yanquis, utiliza falsamente el pretexto del narcotráfico, a sabiendas que la política norteamericana antidrogas no va contra el tráfico y consumo en ese país, y más bien protege a la mafia y burguesía ligada y financiada por el mismo narcotráfico, así como encubre las acciones de sus organismos de represión política que sirven para ocultar su velado interés de apropiarse de riquezas como el petróleo, el oro, el litio, todo esto muestra que la ilegítima agresión yanqui contra Venezuela tiene fines dolosos.
Las sanciones unilaterales que van ejecutando, también son una muestra permanente del abuso e ilegalidad norteamericana, ahora tiene mayor connotación para Latinoamérica, porque el encargado es Marco Rubio, miembro de la comunidad anticastrista de Miami, se erige como el instrumento de la obsesión del imperialismo que busca de derrocar el proceso revolucionario de Cuba. El bloqueo se radicaliza afectando a la economía, finanzas, inversiones, producción, servicios públicos, se constituye en nueva forma de genocidio que muestra como el Pentágono actúa agresivamente contra la humanidad y que en ese camino crece su decadencia histórica.