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en su ocaso agresivo e incontrolable

El sistema capitalista, su expresión el imperialismo norteamericano atraviesa una crisis, resaltando su violencia permanente, alentando y generando conflictos internacionales de carácter económico, comercial, financiero, diplomático y bélico, cuyo objetivo es salvar su sistema. El imperialismo norteamericano promueve guerras internacionales, donde aparece como salvador y beneficiario de los países en conflicto, efectivizando su principal industria (armamento) a través de “países puente e intermediarios”. Asimismo, se constituye, en fábrica de mentiras para justificar su accionar guerrero y efectuar intervenciones militares contra diversos países, sin que en ningún caso hubiese demostrado que sus justificativos fueron los que aducía.

En este marco se encuentra la agresión estadounidense a Venezuela con un despliegue inusitado de sus fuerzas armadas empezando por su más grande portaaviones, con esta embestida bombardeó a barcos pesqueros generando la muerte de las tripulaciones, la agresión en varias ciudades y centros institucionales de la ciudad de Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira, consiguiendo atemorizar a la población atacando a centros de salud y educación, desorientando a los organismos de seguridad, para conseguir secuestrar al presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, dejando en el operativo por lo menos un centenar de asesinados.

ACCIONES TERRORISTAS NORTEAMERICANAS

Desde 1823, la política norteamericana basada en la doctrina Monroe, establece que cualquier actividad e intervención de potencias europeas en el continente americano sería considerada un acto de agresión contra USA, fundándose en la no colonización y no intervención. En los hechos se atribuye la facultad de interferir en los asuntos internos de las repúblicas independientes de América, considera a los países de centro, sud américo y el Caribe como su patio trasero donde dispone a su arbitrio los recursos naturales y humanos, razón por la cual impone políticas públicas, nombra gobernantes y usufructúa las riquezas de los países.

Venezuela, a través del Cdte. Chavez determinó gobernarse de forma independiente, no someterse a las determinaciones del imperialismo, pero USA, adoptó una serie de agresiones que se incrementaron con la asunción de Maduro al gobierno, sanciones que no consiguieron frenar el avance de la revolución bolivariana, por lo que Donald Trump actualiza la Doctrina Monroe con la “Doctrina Monroe” y fija nueva estrategia de seguridad de USA. priorizando la defensa militar y económica de América Latina como eje central de la Estrategia de Seguridad norteamericana. Pretende imponer el unilateralismo en el continente, al que deben someterse todos los estados de América y el Caribe, por lo que emite órdenes, amenazas y calumnias, expulsa a los migrantes venezolanos en Estados Unidos bajo el pretexto de ser parte del Tren de Aragua remitiéndolos a la cárcel en El Salvador.

Como esa acción no tuvo el éxito esperado por Trump, las amenazas fueron creciendo, inventando acusaciones de narcotráfico a Venezuela seguido de desplazamiento de portaaviones y tropas al mar Caribe asesinando extrajudicialmente a decenas de personas que laburaban en barcazas pesqueras. Pero lo cierto es que Trump y sus secuaces preparaban el camino para atrapar del petróleo venezolano, además de otras riquezas como el Gas, Bauxita, Oro y minerales de Tierras Raras.

USA, vilmente perpetra el 3 de enero de 2026 un ataque, agrede y secuestra al presidente Nicolás Maduro y su esposa Ciria Flores, con la intensión de allanar el camino para proceder a apropiarse de las más grande reservas de petróleo del mundo, acción bélica y vandálica que no contó con la autorización del Congreso Norteamericano, desconociendo las leyes de su propio país viola las normas que rigen las relaciones entre Estados. Esto constituye una violación flagrante a los artículos 1 y 2 de la Carta de las Naciones Unidas, que establecen el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza.

Este operativo viola la soberanía venezolana, consigue el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores, no es una proeza de la invulnerable fuerza estadounidense, sino la existencia de problemas en el sistema defensa e inteligencia de Latinoamérica que no está preparada para guerras internacionales (recordemos el conflicto de las Malvinas), y, eso lo sabe el imperio norteamericano que aprovecha al carácter pacifista de nuestros países, para abusar de su belicosidad.

Esta agresión, tiene otra connotación, se constituye una virtual amenaza al desarrollo, la paz y estabilidad de América Latina y el Caribe, establece un precedente peligroso que socava los mecanismos multilaterales creados en el continente para coadyuvar en el progreso subcontinental, evitar conflictos armados y garantizar la paz, la estabilidad y la convivencia democrática de América Latina y el Caribe. La manifiesta pretensión de Trump de que sólo se “negocia” con EE.UU. desterrando el “multilateralismo” es un absurdo jurídico, comercial, económico del imperialismo. Este despropósito muestra la debilidad del que lo plantea quien dándose cuenta de su inviabilidad, recurre a las amenazas y agresiones a nombre de esa potencia decadente que se arroga el derecho de atacar unilateralmente a otro estado, debilitando todo el sistema internacional, abriendo la posibilidad de progresión de violencia interestatal de nefastas consecuencias para la democracia y vida en toda el continente, de la que será responsable totalmente el imperialismo norteamericano que opta por políticas neocolonialistas y de corte fascista.

VIOLACIONES AL DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO

Las relaciones de los Estados se basan en la primacía del Derecho Internacional sobre los Derechos nacionales prevaleciendo la igualdad, el respeto a la independencia, soberanía, autodeterminación, no intervención en asuntos internos, la prohibición de amenazas o el uso de la fuerza, arreglo pacífico de controversias, la  cooperación internacional y la coexistencia pacífica, es más, como sujetos de derecho existe el compromiso internacional del respeto prioritario de los Derechos Humanos sobre los Derechos locales que asumen el compromiso de someterse a los procedimientos y formalidades que hacen efectivo el ejercicio de los derechos colectivos e individuales.

USA incumple todo lo anterior y lo determinado en “…la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General, los principios básicos del Derecho Internacional son los siguientes:

  • El principio de que los Estados, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las NN.UU..
  • El principio de que los Estados arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia
  • El principio relativo a la obligación de no intervenir en los asuntos que son de la jurisdicción interna de los Estados, de conformidad con la Carta.
  • La obligación de los Estados de cooperar entre sí, de conformidad con la Carta.
  • El principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos.
  • El principio de la igualdad soberana de los Estados.
  • El principio de que los Estados cumplirán de buena fe las obligaciones contraídas por ellos, de conformidad con la Carta.

Además, de estos principios consagrados, se han de tener en cuenta otros, … como:

  • El principio de la dignidad humana.
  • Los principios del Derecho Humanitario bélico, cuya ausencia de inclusión dentro de la Declaración sobre los principios se debe a que estos se limitan a las relaciones pacíficas entre los diferentes Estados.” Laura García Pascual – marzo 17, 2024 – Derecho Internacional Público

El juzgamiento de un presidente en funciones por otro Estado está limitado por el principio de inmunidad de jurisdicción, basado en la máxima par in parem non habet imperium (un igual no tiene mando sobre otro igual), de manera que un Estado no puede someter a juicio al presidente de otro estado soberano sin su consentimiento, porque se estaría juzgado a todo el Estado. Esta protección es absoluta para Jefes de Estado en ejercicio de funciones, como garantía en el ejercicio de su soberanía. En resumen, la postura general de la ONU y el derecho internacional es que un Estado no puede juzgar legalmente al presidente en ejercicio de otro Estado debido a la inmunidad en el ejercicio de la soberanía del Estado. Esto demuestra que EE.UU. a través de su presidente actúa al margen del derecho y su único respaldo es el ejercicio abusivo del poder.

En el marco del derecho internacional el debido proceso es un derecho esencial y fundamental que implica para los Estados garantías procesales para ventilar un juicio justo, público, imparcial y sin abusos, donde los derechos de las personas como el derecho a la defensa, presunción de inocencia, y acceso a recursos efectivos, plasmado en tratados como la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Art. 8) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 14).

El desarrollo del debido proceso (due process of law – respeto a los derechos sustantivos y procesales) en el derecho internacional, y en el sistema interamericano, es considerado como una normativa imperativa de derecho internacional general (ius congens, mismas que no pueden ser incumplidas ni derogadas por acuerdos entre estados), es una garantía jurídica que trascienda los sistemas nacionales pertenecientes al common law y al civil law, porque es un derecho humano esencial como establece la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Existe, mayor respeto al debido proceso en el Derecho Internacional de los DD.HH. y en la jurisprudencia de los sistemas de protección internacional, se aplica desde la perspectiva internacional de manera sistemática, y considera al debido proceso como una norma de ius congens. Esta concepción del Derecho Occidental y de la democracia formal supuestamente es “sagrada” de aplicación ineludible para los estados, pero el autodenominado “paladín de la democracia y los derechos Humanos” través de su presidente Donald Trump organiza un operativo militar y perpetra un asalto al domicilio del presidente venezolano Nicolás Maduro mostrando un acto de barbarie, secuestra y limita el derecho a la libertad sin tener ninguna orden judicial, esta es una agresión dictatorial imperialista que no tiene explicación racional y menos justificación legal.

PRETENSION NORTEAMERICANA

La obsesión por apropiarse de los recursos naturales del continente aumenta cada día, al comprobar que su dominio mundial va en descenso y por el contrario, es más notorio el ascenso de China en el concierto mundial y en particular en América aumenta con varios gigantes proyectos y la posibilidad de seguir ampliándolas como es el caso del litio, petróleo, tierras raras y otros recursos.

Para conseguir sus fines el imperialismo a través de Trump, en Venezuela, no admite la vigencia del estado de derecho, ni la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro, con pretextos que ocultan los intereses yanquis, busca allanar el camino para usurpar los recursos naturales venezolanos como el petróleo, el oro y las riquezas estratégicas, a este fin atentó contra la soberanía del Estado Venezolano y secuestró a Nicolás Maduro y Cilia Flores, aseverando que gobernará Venezuela, extremo que adquiere una situación delicada porque sería el “ejemplo aleccionador” para que teóricamente ningún Estado y gobierno pueda desoír los mandatos del imperialismo y de esa manera someter libremente a Centro, Sud América y el caribe a la rapacidad imperialista.

Rompe el orden institucional y jurídico internacional, pregona que se debe hacer caso absoluto a su dictadura, desconoce expresamente a los organismos internacionales y dispone la salida de 66 organismos mundiales y regionales, suspende su participación y aportes financieros, porque en palaras de Trump “ya no sirven al interés de USA..”, es más cree que “ese conjunto de instituciones se alinearon a las políticas globalistas que interfieren las políticas de USA”, mostrando que su participación fue formal para que la institucionalidad internacional proteja los intereses y acciones antidemocráticas de USA, que ya no lo sirven y pueda actuar “libre” de formalismos y ataduras para concretar su rapaz voracidad de asirse de recursos y riquezas de américa, Groenlandia y terminar de destruir economías como las europeas y asiáticas, especialmente de China.

COLOFON

Como quiera que la acción de USA dirigida por Donald Trump es carente de valor legal, moral y político, consideramos que de manera unánime y uniforme los pueblos libres de América deben obrar denunciando:

  • La agresión unilateral armada imperialista contra Venezuela, el secuestro y privación de libertad del presidente Nicolás Madura y de su esposa Cilia Flores porque constituyen delitos que violentan el derecho internacional, por cuya razón debe liberarse inmediatamente a los compañeros señalados.
  • Que el derecho de los pueblos a la libertad, independencia, autodeterminación y soberanía, fue dolosamente violada por USA., esta acción arbitraria no tiene ningún valor para el Derecho Internacional ni para los Estados verazmente democráticos y revolucionarios,
  • El derecho de los pueblos a la independencia, la autodeterminación y la resistencia se constituye en una principal demanda y garantía para toda América Latina y el Caribe, por cuanto el imperialismo norteamericano pretende imponer gobierno títeres para saquear los bienes comunes y establecer un orden internacional terrorista en el continente dirigida por USA.
  • Se deben coordinar acciones para juzgar a Donald Trump por el delito de lesa humanidad de masacre de 100 personas en su ilegal operativo de 3 de enero e 2026
  • Se debe hacer un llamado y construir la Unidad, para generar la movilización de todas las fuerzas populares en defensa de la independencia y soberanía de los países americanos.

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