ELECCIONES EN UNA DEMOCRACIA FALLIDA

En la formalidad democrática que vive el país, se determina la realización de elecciones, como la principal manifestación política y una de ellas es la llamada “Elecciones Subnacionales” que, supuestamente se basa en una normativa legal como la Constitución Política del Estado, la Ley Nº 018 del Órgano Electoral Plurinacional, la Ley Nº 026 del Régimen Electoral, la Ley Nº 1096 de Organizaciones Políticas, la Ley N° 1700 de Régimen Excepcional y Transitorio para la Realización de Elección de Autoridades Políticas Departamentales y los Estatutos Autonómicos, Cartas Orgánicas, Leyes Municipales y los Reglamentos del Tribunal Supremo Electoral que correspondan.

El ámbito de aplicación de esa normativa en el territorio nacional es regido por el Órgano Electoral Plurinacional estando sujetas a la misma, los partidos políticos, agrupaciones ciudadanas, organizaciones de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, alianzas y la ciudadanía en general, medios de comunicación y los actores involucrados en el proceso electoral, de manera que todos se sujetan a los rectores de la administración del proceso electoral, cumpliendo todo el calendario e instrucciones bajadas por el Órgano Electoral Plurinacional.

Hasta ahí, todo parece una maravilla, pero los sujetos principales que son las personas naturales y jurídicas v.g. ciudadanía y organismos políticos, que deben ser en centro de la actividad política objetivamente no aparecen, recordemos que, ya Aristóteles definió al ser humano como un “animal político” (zoon politikon), asimismo está diseñado para la convivencia organizada y la toma de decisiones colectivas, porque la política es la actividad más elevada, ya que permite al ser humano vivir bien y alcanzar su plenitud en sociedad (telos)”, y surge la pregunta, donde están los sujetos que reunidos en agrupaciones políticas, con capacidad y personalidades bien definidas, intervienen en las elecciones representado a un grupo o clase social.

Lamentablemente, nuevamente formalmente estamos ante una elección que muestra a una democracia fallida, donde no interesa el interés nacional cómo lo acontecido en el último proceso electoral, ya que en el mismo participaron grupúsculos, sin tener una organización política que represente los intereses de clase y del Estado, no olvidemos que no hubo ni un Partido Político debidamente organizado a nivel nacional y que tenemos un gobierno que obedece a intereses personales y simplemente cumplió la formalidad de organizar una “aparente alianza o coalición” para llegar al gobierno, donde de manera errática acata la voluntad del imperialismo, deslegitimizando las elecciones y al propio gobierno.

Esta formalidad electoral (podría también llamarse farsa electoral), se está repitiendo y la pérdida de legitimidad ahonda la crisis institucional, establece un nefasto procedente, en la cual pueden presentarse quienes en base a intereses mezquinos, tratarán de mostrar una supuesta inviabilidad política estatal e institucional para pretender imponer políticas que busquen hacer desaparecer al Estado, cuyos primeros pasos lo está dando el actual gobierno que carece de representación ciudadana y de legitimidad, pero que muestra cómo se somete a la égida imperialista.

Scroll al inicio