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LA FALSEDAD ELECTORAL, LA JUSTICIA Y LAS BURDAS DEMOCRACIAS

Latinoamérica y el Caribe desde que lograron su independencia del coloniaje europeo, vive sujeta a las reglas de la “sagrada y perfecta democracia occidental”, asume la estructura de poder, sus instituciones, su normativa y claro su sistema electoral, pero también cuenta con un vecino al norte que se autodenomina ser hermano mayor e inventa la “doctrina Monrroe” y la “ley de seguridad nacional” para hacer que esas instituciones democráticas copiadas del Sistema norteamericano y europeo que se aplican en los países del sur se encuentren al servicio de imperialismo norteamericano.


Lo grave es que desde esos remotos tiempos los nobles, los señores, los chapetones, los criollos, los oligarcas, la burguesía nacional, para no perder las prebendas del imperio y del poder asumen esas reglas y se someten voluntariamente, pero el ejercicio de esa democracia occidental genera desconocimiento y violación de normas culturales ancestrales y tradicionales con la pretensión de que las culturas, sus formas de ejercicio del derecho
y sus instituciones desaparezcan, de esa manera la institucionalidad occidental es siempre endeble.


El prolegómeno efectuado, nos sirve para ver lo que está sucediendo en nuestro Continente durante este siglo XXI, obviamente no se puede desconocer que desde los años 60 del siglo XX, rigió en él una suerte de gobiernos de facto, dictaduras que bajo el padrinazgo norteamericano, no les interesó en absoluto la democracia occidental, gobiernos que emergen de la voluntad democrática expresada en elecciones e imponen gobiernos militares para principalmente implementar una política anticomunista, anticastrista y pro norteamericana a cambio de endeudar las economías nacionales, haciendo impagable esa deuda de crecimiento permanente.


Estando vigente la década de los “90”, se impuso en nuestros países la política neoliberal, pues de acuerdo con el pensamiento imperialista, como ya había desaparecido el campo socialista en el mundo, se aplica la unipolaridad estadounidense, que suponía la no existencia de antagonismos por la no supervivía la URSS y el sistema socialista. Esta situación, facilitaba la aplicación de medidas como la reducción de la participación del Estado en la economía, pues rige a plenitud el libre mercado, la privatización de empresas públicas, la desregulación financiera y comercial, la apertura a la libre inversión extranjera, la reducción del gasto social, buscando tener un lugar en la globalización extrema que nunca se cumplió, por el contrario estas políticas generaron descontento social porque aumento la desocupación, desaparecieron los sistemas públicos de salud, seguridad social y educación porque para el neoliberalismo son mercancías que deben generar utilidades, de manera que con la democracia neoliberal se opera mayor dependencia externa.


Ante esta situación, en nuestro sub continente, surgieron gobiernos progresistas, populares con rasgos de izquierda denominados “socialistas” aunque fuera del denominativo, no hayan aplicado medidas de corte socialista y en el mejor de los casos pueden ser calificados de “transición” hacia la democracia popular, situación que alarmó al imperialismo y sus representantes nativos especialmente partidos de derecha, empresariado privado, iglesias, medios de comunicación, organismos internacionales y no gubernamentales, pero cómo su práctica de gobiernos dictatoriales no dio resultados positivos, buscan nuevas formas de acceder al poder, como golpes blandos, golpes parlamentarios, denuncias de fraude electoral, juicios penales y parlamentarios, fraudes electorales a través de Cortes y Tribunales electorales digitados, bloqueos económicos, control de sistema bancario financiero, utilización de organismos internacionales, para imponer gobiernos de derecha y hasta de corte fascista, en suma una inmensa cantidad de medios ilegales y pseudo legales, para mostrar una supuesta legalidad pero que nunca alcanza verdadera legitimidad.


Esta serie de hechos anómalos muestran fehacientemente la falsedad electoral, la utilización de la justicia para sus fines y las burdas democracias del sistema democrático occidental que de ninguna manera sirven para desarrollar y liberar a nuestros países y conseguir el bienestar de la población, por lo cual habrá que pensar en un nuevo sistema de democracia popular que garantice la vía de liberación nacional y del socialismo para América Latina y el Caribe.

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